Para leer a Gerry Conway, abra primero The Amazing Spider-Man #121 y #122 (1973), la muerte de Gwen Stacy, dibujada por Gil Kane. Continúe con el #129, que presenta al Castigador y al Chacal, después Superman vs. Spider-Man (1976), Ms. Marvel #1 (1977), Firestorm (1978) y Batman #357 (1983). Seis pasos, desde lo más accesible, una historia en dos partes cerrada, hasta lo más exigente, un proyecto que abarca varias series.
Gerry Conway es un caso poco habitual: un guionista que firmó momentos fundacionales en Marvel y después en DC, sin quedar nunca atado a un único personaje. Leer a Conway de una sola vez no tiene sentido, ya que su obra se extiende a lo largo de décadas y de decenas de títulos; leerlo por hitos, en cambio, da una imagen fiel de lo que inventaron los años setenta y ochenta en el cómic estadounidense.
Como siempre en esta guía, solo la información verificada (autores, números de publicación, fechas) se presenta como hecho; el análisis es propio, sin reproducir páginas protegidas ni diálogos.
No es una biografía: no hay una cronología de carrera, solo un itinerario. La lógica es empezar por las historias que se pueden entender sin apuntes, pasar a las que fundaron un personaje y terminar con series que exigen familiaridad con un universo editorial. La primera parada tiene su propia página, la página sobre el número #121 y Gwen Stacy, donde se resuelven las dudas sobre los ejemplares.
Paso 1: The Amazing Spider-Man #121 y #122 (1973)
Conway se hizo cargo de la serie de Spider-Man en 1972, con el número 111, después de que Stan Lee dejara el guion. Con Gil Kane en el dibujo, Conway entregó en junio y julio de 1973 una famosa historia en dos partes: en el primer número, el Duende Verde secuestra a Gwen Stacy; en el segundo, Peter Parker tiene que vivir con las consecuencias. La historia es corta, cerrada, y solo requiere un conocimiento básico del personaje: un estudiante, un vigilante enmascarado, un enemigo que sabe quién es.
¿Por qué este punto de entrada? Porque la intensidad está concentrada en dos números, lo que permite juzgar sin compromiso si el tono de Conway le convence. La escritura no busca efectos llamativos: el drama está en las decisiones, en lo que Peter hace después. La elección de no devolver al personaje perdido se consideró durante mucho tiempo una ruptura con las convenciones del género. El #122 es igual de importante que el #121, aunque se cita menos; por nuestra parte, nuestro estudio sobre la muerte del Duende Verde en The Amazing Spider-Man #122 detalla lo que está en juego allí.
Nivel de esfuerzo: bajo. Dos números sueltos, o una edición recopilatoria de la época; no hace falta una lectura previa.
Paso 2: The Amazing Spider-Man #129 (1974)
El número 129 está fechado en febrero de 1974. Conway lo escribió con Ross Andru en el dibujo. Presenta la primera aparición del Castigador, que en este punto es solo un adversario de Spider-Man enviado por el Chacal, otro personaje que debuta en este mismo número. Ninguno es todavía lo que llegará a ser: el Castigador es primero un asesino a sueldo con acento tejano, no el vigilante de la serie que más tarde se le dedicará.
La razón para leer este número no es solo la curiosidad por una primera aparición. Muestra cómo Conway construye un antagonista por contraste con el héroe: Spider-Man se niega a matar, el adversario no, y esa diferencia basta para sostener una historia. En cuanto al coleccionismo, el artículo sobre el valor de The Amazing Spider-Man #129 sigue siendo la referencia; el estudio de los mejores runs del Castigador muestra en qué se convirtió este personaje después de aquella primera pelea.
Nivel de esfuerzo: bajo. Un solo número, pero conviene leerlo justo después del #121 y el #122 para sentir la continuidad de la serie. Tenga en cuenta también que el Chacal, presentado en este número, volverá en las historias de los clones de Spider-Man, lo que da a este número un alcance mucho mayor que su aparente sencillez: un primer capítulo cuyas consecuencias se extienden por décadas de publicaciones.
Paso 3: Superman vs. Spider-Man (1976)
En 1976, las dos grandes editoriales colaboraron por primera vez en un álbum de gran formato. Conway escribió el guion; Ross Andru lo dibujó. La historia reúne a Superman y a Spider-Man frente a enemigos comunes, entre ellos Lex Luthor y el Doctor Octopus. El libro tiene el estatus de una curiosidad histórica tanto como de cómic: es un acontecimiento editorial antes que una historia.
Está pensado para quienes quieran ver cómo un guionista acostumbrado a ambas casas maneja dos universos: la prosa de Conway es clara, los diálogos se reparten bien entre los dos héroes y la trama no se derrumba bajo el peso del encuentro. No es la mejor obra de Conway, pero es un buen ejemplo de lo que puede hacer el guionista cuando el encargo es pesado.
Nivel de esfuerzo: bajo a medio. Un solo álbum, pero su formato inusual (el gran formato de la época) hace más difícil encontrar la edición original; las reediciones facilitan la lectura. El recorrido por Superman ayuda a situar el álbum dentro de las series del personaje.
Paso 4: Ms. Marvel #1 (1977)
Ms. Marvel #1 salió en enero de 1977, con Conway en el guion y John Buscema en el dibujo. Carol Danvers, que ya existía como personaje secundario del universo Marvel, se convierte en heroína por derecho propio, con poderes y un título propio. La serie busca un tono a medio camino entre la aventura de superhéroes y el drama de una mujer que no recuerda cómo adquirió sus habilidades.
Este paso interesa a dos tipos de lectores: los que siguen a Carol Danvers a través de sus numerosas identidades, y los que quieren ver cómo un guionista de los años setenta construye una serie protagonizada por una mujer en un género entonces dominado por hombres. Es más irregular que los anteriores; el primer número es la mejor entrada, y no hace falta seguir más allá si no conecta.
Nivel de esfuerzo: medio. El arranque de la serie es fácil de seguir; lo que viene después exige conocer al personaje. Para coleccionar, recuerde que la primera aparición de Carol Danvers es anterior a la serie, lo que separa el número de lanzamiento del número de primera aparición.
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Paso 5: Firestorm (1978)
En DC, Conway cocreó Firestorm con Al Milgrom. La serie comenzó en marzo de 1978: un estudiante de instituto, Ronnie Raymond, y un físico, Martin Stein, se fusionan accidentalmente en un héroe elemental. La fórmula es simple: dos mentes en un solo cuerpo, una fusión que crea tantos problemas como soluciones.
Este es el paso que mejor muestra la capacidad de Conway para fundar un personaje dentro de un marco limitado. La serie fue golpeada pronto por las cancelaciones de la época, que le impidieron desarrollar su potencial; debe leerse, por tanto, como un comienzo más que como un logro. El héroe volvería en otras series, y la comparación resulta instructiva.
Nivel de esfuerzo: medio a alto. La serie original es breve, pero el lugar del personaje en el universo DC supone algunos hitos de continuidad. Si descubre DC por este camino, avance con cuidado y no lea de corrido más de lo que le interese.
Paso 6: Batman #357 (1983)
En Batman #357, fechado en marzo de 1983, Conway escribió, con Don Newton en el dibujo, la primera aparición de Jason Todd, que más tarde sería el segundo Robin. El número en sí es modesto: el interés está en otra parte, en la forma en que Conway prepara a un personaje destinado a protagonizar un arco entero varios años después. La guía dedicada al Batman #357 y la primera aparición de Jason Todd detalla lo que está en juego como coleccionismo.
¿Por qué este paso al final? Porque exige una lectura cruzada. Aislado, este número dice poco; colocado dentro de la larga trayectoria de la serie Batman, se convierte en el punto de partida de un arco que solo concluiría en 1988. Es también el paso que más paciencia exige: se lee el comienzo de algo cuyo sentido solo se verá mucho después.
Nivel de esfuerzo: alto. Hay que aceptar leer un episodio por lo que anuncia más que por lo que cuenta. Para lo que viene después, el recorrido por Batman ofrece puntos de referencia útiles.
Cómo leer: números sueltos o ediciones recopiladas
La obra de Conway, repartida a lo largo de décadas, hace especialmente concreta la cuestión del formato. Los números de Marvel de los años setenta existen como números originales sueltos fáciles de encontrar en estado medio, pero su papel envejece mal; las ediciones recopiladas de la serie Spider-Man de la época los reúnen bien, con mejor calidad de impresión. Los números de DC de los años ochenta se conservan mejor como números sueltos, ya que el papel y la impresión habían mejorado.
Nuestro método: lea todo en ediciones recopiladas y guarde después el número suelto para aquellas entregas cuyo objeto quiera tener. Cuando el número suelto sea de primera aparición, como Spider-Man #129 o Batman #357, examine bien el ejemplar antes de comprar: el estado del lomo, las esquinas y la portada importan más que el título del anuncio. Para decidir entre un volumen encuadernado y un número de época, el texto sobre ómnibus o números originales sueltos expone los términos de la elección.
Los tres años que van de la muerte de Gwen Stacy al álbum Superman vs. Spider-Man muestran también a un guionista cómodo tanto con los formatos largos como con los números mensuales de veinte páginas, lo que facilita el paso de un paso al siguiente a lo largo del recorrido. Cada hito se sostiene por sí mismo, y eso es una cualidad valiosa cuando se lee desordenado o por curiosidad.
Un último punto de método: como Conway escribe para dibujantes muy distintos, de Gil Kane a Ross Andru y Don Newton, la calidad visual varía de un número a otro. No espere una unidad gráfica; espere una unidad de voz.
Resumen: el orden recomendado
- The Amazing Spider-Man #121 y #122 (1973), con Gil Kane. Esfuerzo bajo.
- The Amazing Spider-Man #129 (1974), con Ross Andru. Esfuerzo bajo.
- Superman vs. Spider-Man (1976), con Ross Andru. Esfuerzo bajo a medio.
- Ms. Marvel #1 (1977), con John Buscema. Esfuerzo medio.
- Firestorm (1978), con Al Milgrom. Esfuerzo medio a alto.
- Batman #357 (1983), con Don Newton. Esfuerzo alto.
Si solo pudiera quedarse con dos lecturas, tome el paso 1 y el paso 2: tres números de Spider-Man que dan la medida del guionista y de su época. Si el estilo le gusta, continúe en orden; si no, al menos habrá leído lo más importante.
Preguntas frecuentes
Con The Amazing Spider-Man #121 y #122, publicados en 1973 con Gil Kane en el dibujo. La historia en dos partes es cerrada y casi no exige conocimientos previos. Después siga con el #129, que presenta al Castigador y al Chacal.
Su primera aparición es en The Amazing Spider-Man #129 (febrero de 1974), con guion de Gerry Conway y dibujo de Ross Andru. El personaje es allí un adversario de Spider-Man, contratado por el Chacal. Las series dedicadas a él llegaron solo más tarde.
Sí. En Marvel, Conway escribió Spider-Man a partir del número 111 y lanzó Ms. Marvel en 1977. En DC, Conway cocreó Firestorm en 1978 y escribió la primera aparición de Jason Todd en Batman #357, en 1983. Esta doble presencia explica la diversidad de su carrera.
No para entender sus mejores historias, pero sí para ver cómo Conway funda un personaje en DC. La serie de 1978 es breve, se interrumpió por las cancelaciones de la época y se lee como un comienzo. Interesa sobre todo a quienes ya siguen el universo DC.
Como objetos, sí, sobre todo las primeras apariciones como Spider-Man #129. Para leer, una edición recopilada es más cómoda: el papel de la época se oscurece y se vuelve frágil. Un ejemplar de época debe comprarse tras examinar el lomo, las esquinas y la portada, nunca solo por el título del anuncio.
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