Annihilation se lee en un orden preciso, y ese orden no es el de los números. El evento se abre con un cuadernillo único de 48 páginas, Annihilation: Prologue (15 de marzo de 2006, escrito por Keith Giffen, dibujado por Scott Kolins). Siguen cuatro miniseries de cuatro números publicadas en paralelo de abril a julio de 2006: Silver Surfer, Super-Skrull, Nova y Ronan. Después la serie principal, Annihilation #1 a #6 (agosto a diciembre de 2006, Giffen en el guion, Andrea Di Vito en el dibujo), y un epílogo en dos números, Heralds of Galactus (enero y febrero de 2007). En total, 25 cuadernillos solo para el evento. Todo se lee sin conocer nada de antes, y la continuación directa, Annihilation: Conquest, conduce a las series Nova (2007) y Guardians of the Galaxy (2008) de Dan Abnett y Andy Lanning.
Un evento repartido en varias miniseries simultáneas plantea al lector un problema que la lectura de una serie clásica nunca plantea: no existe un orden evidente. Las cuatro miniseries de Annihilation llevan cada una un número 1, transcurren en el mismo momento de la historia y cuentan cuatro fragmentos de una misma guerra vistos desde cuatro personajes. Leerlas mal, es decir, leerlas en el orden de las fechas de salida semana a semana, da una impresión de papilla. Leerlas bien lleva exactamente el mismo tiempo y da una de las mejores historias de ciencia ficción publicadas por la editorial.
Este artículo es un manual de uso. Dice qué leer, en qué orden, qué es indispensable y qué es complementario, y zanja la cuestión que sale más cara al final: si conviene reunir cincuenta cuadernillos sueltos o comprar tres recopilatorios. Las dos respuestas son defendibles, pero no por las mismas razones ni para el mismo coleccionista.
Dos vertientes del tema se dejan aquí a un lado a propósito, porque merecen su propio tratamiento: el recorrido de Richard Rider y la trayectoria de Annihilus. Esta guía se ciñe a la arquitectura del conjunto y a la manera de abordarlo.
La arquitectura exacta del evento
Antes de cualquier orden de lectura, hace falta el mapa. Annihilation no es una serie de seis números con números anexos: es una estructura de tres pisos, asumida como tal por la editorial en el momento de la publicación.
Primer piso, el detonante. Annihilation: Prologue, un cuadernillo único de 48 páginas salido el 15 de marzo de 2006. Keith Giffen escribe, Scott Kolins dibuja. Este número no es una introducción facultativa: es ahí donde la Annihilation Wave surge de la Zona Negativa, donde Xandar cae y donde el Nova Corps es aniquilado. Quien se lo salta no entiende por qué las cuatro miniseries empiezan todas en un mundo ya en ruinas.
Segundo piso, las cuatro miniseries. Cuatro números cada una, lanzadas con una semana de intervalo entre el 1.o y el 26 de abril de 2006, terminadas en julio. Cada una sigue a un personaje mientras la guerra avanza:
- Annihilation: Silver Surfer #1 a #4, por Keith Giffen, dibujo de Renato Arlem.
- Annihilation: Super-Skrull #1 a #4, por Javier Grillo-Marxuach, dibujo de Gregory Titus.
- Annihilation: Nova #1 a #4, por Dan Abnett y Andy Lanning, dibujo de Kev Walker.
- Annihilation: Ronan #1 a #4, por Simon Furman, dibujo de Jorge Lucas.
Tercer piso, la convergencia. Annihilation #1 a #6, de agosto a diciembre de 2006, guion de Keith Giffen, dibujo de Andrea Di Vito. Las cuatro trayectorias se reúnen allí en un único conflicto. Después Annihilation: Heralds of Galactus #1 y #2 (enero y febrero de 2007), que cierra el expediente de los heraldos.
Total: un cuadernillo, dieciséis cuadernillos, seis cuadernillos, dos cuadernillos. Veinticinco. Es mucho menos de lo que sugiere la reputación del evento, y es uno de sus argumentos de lectura: está terminado, delimitado, y no exige ninguna compra externa para entenderse.
El orden de lectura, paso a paso
Este es el procedimiento a seguir. Está construido para la claridad del relato, no para las fechas de publicación.
Los dos preludios, útiles pero no obligatorios
Dos conjuntos anteriores preparan el terreno sin llevar el logo del evento. Drax the Destroyer: Earthfall #1 a #4 (septiembre a diciembre de 2005), de Keith Giffen y Mitch Breitweiser, donde el antiguo Drax corpulento muere literalmente para dejar emerger una versión más fina e inteligente: es ese personaje, y no el antiguo, el que atraviesa Annihilation. Y Thanos #7 a #12 (2004), también de Giffen, que instala el tono cósmico que retomará el evento. Leerlos primero enriquece el conjunto. No leerlos no impide entender nada.
Annihilation: Prologue, el primero y sin excepción
El único cuadernillo cuya posición no es negociable. Cuarenta y ocho páginas que plantean la invasión, la caída de Xandar y el estado del sector tras el golpe. Todo lo demás parte de ahí.
Las cuatro miniseries en paralelo, por oleadas de números
El método que funciona: leer los cuatro números 1, después los cuatro números 2, después los cuatro números 3, después los cuatro números 4. No una miniserie entera tras otra. Los cuatro relatos son contemporáneos: leerlos por oleadas respeta la simultaneidad buscada y evita ver cuatro veces las mismas semanas de guerra desde un ángulo diferente.
Si solo lees una miniserie, elige Nova
Para un lector con prisa, es la única de las cuatro que es estructuralmente indispensable, porque su personaje se convierte en el eje del conflicto y en el comandante del Frente Unido en la serie principal. Las otras tres son magníficas y prescindibles para la comprensión estricta.
Annihilation #1 a #6, de un tirón
La serie principal está escrita como un relato continuo, no como seis episodios. Es ahí donde se juega todo: el Frente Unido, la alianza oportunista pactada con el enemigo, la traición que sigue, la liberación de Galactus como arma de último recurso. Léela en una o dos sesiones.
Heralds of Galactus, como epílogo
Dos números, enero y febrero de 2007. Allí se coloca lo que la serie principal dejó abierto del lado de los heraldos. Para leer después, nunca antes: el relato da por conocido el desenlace.
Annihilation: Conquest, la verdadera continuación
El mismo formato, un año después: un Conquest Prologue (2007, por Abnett y Lanning), tres miniseries de cuatro números y después Annihilation: Conquest #1 a #6, de agosto de 2007 a junio de 2008. El enemigo cambia por completo de naturaleza: en lugar de un ejército biológico venido de otra parte, una inteligencia tecno-orgánica, la Phalanx, dirigida por Ultron, que toma el imperio Kree y su planeta Hala en pocas semanas.
Y solo después, las series regulares
Nova (volumen 4, de abril de 2007 a abril de 2010, 36 números, por Abnett y Lanning) arranca durante Conquest y se cruza con ella. Guardians of the Galaxy (volumen 2, lanzada en mayo de 2008, 25 números, Abnett y Lanning en el guion, Paul Pelletier en el dibujo de los siete primeros) nace directamente del final de Conquest. Es el piso en el que se deja de leer un evento para instalarse en una línea duradera.
Las tres miniseries de Conquest, para memoria
Siguen la misma lógica de oleadas que las de 2006, y cada una instala un personaje que la continuación reutiliza:
- Annihilation: Conquest: Quasar #1 a #4, por Christos Gage, donde Phyla-Vell busca al salvador anunciado por la Inteligencia Suprema y acaba desenterrando a Adam Warlock de su capullo.
- Annihilation: Conquest: Star-Lord #1 a #4, por Keith Giffen, donde Peter Quill retoma su identidad de Star-Lord para dirigir un comando de resistentes improbables en Hala.
- Annihilation: Conquest: Wraith #1 a #4, por Javier Grillo-Marxuach, que presenta al personaje cuya intervención atrapa a Ultron en el desenlace.
En la serie principal de Conquest, es Phyla-Vell quien asesta el golpe fatal a Ultron con las Bandas Cuánticas, mientras Richard Rider trae a unos Technarchs para infectarlo. Este detalle cuenta para la lectura: el final de Conquest redistribuye los papeles de todo el equipo que, tres meses después, se convierte en los Guardianes de la Galaxia en versión 2008. Si el tema te interesa por sí mismo, la guía de lectura de los Guardians of the Galaxy y la historia del equipo en los cómics toman el relevo a partir de este punto exacto.
Indispensable, útil, facultativo: la jerarquía
Nada de lo anterior vale lo mismo. Esta es la jerarquía que defendería ante alguien que dispone de un presupuesto y un tiempo limitados.
Indispensable, es decir, 11 cuadernillos. Annihilation: Prologue, Annihilation: Nova #1 a #4, Annihilation #1 a #6. Es un relato completo, coherente y legible de principio a fin, que no deja ningún hueco de comprensión. Quien quiera saber de qué se habla cuando se habla de Annihilation puede detenerse ahí sin perderse nada esencial.
Muy recomendado, 8 cuadernillos más. Las miniseries Silver Surfer y Ronan. La primera porque Giffen escribe en ella uno de sus mejores textos sobre el personaje, en un registro de tragedia fría que contrasta con el resto. La segunda porque convierte a un antagonista de segundo plano en un personaje defendible, algo raro y bien ejecutado. La guía de lectura del Silver Surfer sitúa esta miniserie en un recorrido más amplio, y el hub Silver Surfer reúne el resto.
Complementario, 6 cuadernillos. Super-Skrull y Heralds of Galactus. La primera es un buen relato de mercenario autónomo, la segunda un epílogo que interesa sobre todo a quien ama la mitología de Galactus. Se puede llegar a ellas meses después, sin orden, sin consecuencias.
Un escalón aparte, 19 cuadernillos. La totalidad de Conquest. No es complementario: es una segunda lectura, de la misma envergadura y la misma calidad, que conviene empezar después de haber digerido la primera. El error clásico consiste en comprar los dos eventos de golpe y no leer en serio ninguno de los dos.
Por último, la continuación lógica excede el perímetro de esta guía: las dos series regulares que salen de ella, y después War of Kings (de marzo a agosto de 2009, siempre Abnett, Lanning y Pelletier), Realm of Kings y The Thanos Imperative en 2010 y 2011, que concluye los hilos dejados por la cancelación de Nova y de los Guardians. Para el lugar de este bloque en el conjunto de la vertiente cósmica, la tier-list de los mejores cómics cósmicos da una visión de conjunto, y la guía de lectura de Thanos cubre la vertiente que le es propia.
Los números que cuentan de verdad
Una precisión antes de las fichas: ningún número de este conjunto es raro en el sentido en que lo es un cuadernillo de los años sesenta. Son cómics de 2006 a 2008, impresos a escala industrial, y las tiradas no tenían nada de confidencial. Lo que crea la demanda aquí no es la rareza: es la adaptación al cine de una parte de este reparto a partir de 2014, que envió a los lectores a buscar el origen editorial de estas versiones de los personajes. La tendencia observada desde entonces es, pues, una demanda que se concentra en muy pocos números, y unos ejemplares en grado alto claramente más difíciles de encontrar de lo que la tirada haría pensar, porque nadie guardaba un cuadernillo cósmico de mitad de catálogo en 2006.
Annihilation: Prologue
El número que todo el mundo necesita y que pocos compraron en su día. Un cuadernillo único, 48 páginas, sin numeración de serie, lo que le juega dos malas pasadas: se clasifica mal en las cajas y se olvida en las listas de faltas. Es, sin embargo, el punto de entrada obligado del conjunto.
Drax the Destroyer: Earthfall #1
Técnicamente fuera del evento, editorialmente en su raíz. Es la miniserie en la que el Drax antiguo, corpulento y mudo, es sustituido por la versión más pequeña, más afilada y más locuaz que atravesará toda la vertiente cósmica que sigue. Las refundiciones de personaje que duran veinte años son raras, y esta ha durado.
Annihilation #1
El primer número de la serie principal, aquel en el que convergen las cuatro miniseries. Es también el número más fácil de encontrar de todo el conjunto, por una razón mecánica: es el único que lleva a la vez el título desnudo del evento y la cifra 1, y por tanto el que compraron los compradores ocasionales de 2006.
Annihilation: Conquest: Star-Lord #1
El número más demandado del conjunto de los dos eventos, y es lógico: es ahí donde Peter Quill retoma su identidad de Star-Lord y dirige un comando dispar contra la Phalanx. La dinámica de grupo que establece esta miniserie es la que retomarán los Guardians of the Galaxy desde 2008, y la que el cine popularizará seis años después.
Nova volume 4 #1
El primer número de la serie regular lanzada a la estela directa de Annihilation, que duró 36 números hasta abril de 2010 y se cruzó con Conquest, Secret Invasion y War of Kings. Es la prueba de que el evento había funcionado: la editorial no encarga tres años de serie mensual sobre un éxito de prestigio.
Guardians of the Galaxy volume 2 #1
Primera formación del equipo tal como la conocerá el gran público: Star-Lord, Rocket Raccoon, Groot, Gamora, Drax, Adam Warlock y Phyla-Vell. Veinticinco números hasta 2010. Es el desenlace directo de Conquest y, de todo este conjunto, el número cuya demanda está más claramente indexada al cine.
Para situar estos números en un panorama más amplio de primeras apariciones cósmicas, el artículo sobre las primeras apariciones cósmicas trata específicamente esta cuestión.
Cuadernillos sueltos o recopilatorios: zanjarlo de una vez
Es la verdadera pregunta de un evento ramificado, y se plantea mal mientras no se han puesto las cifras sobre la mesa. Del lado de los cuadernillos: 25 para Annihilation, 19 para Conquest, 44 en total, repartidos en ocho títulos distintos de los cuales siete solo cuentan de dos a seis números. Del lado de los recopilatorios: la editorial publicó Annihilation en tres volúmenes en 2007, luego una reedición en dos volúmenes en 2018 y después un ómnibus en 2022.
Esta doble existencia lo cambia todo, porque significa que ninguna de las dos opciones es una apuesta sobre la disponibilidad. El texto es accesible de forma permanente en una forma u otra. El arbitraje se refiere, pues, a lo que quieres poseer, no a lo que quieres leer.
Los recopilatorios ganan en cuatro puntos. El primero es el orden: las ediciones recopiladas ya integran el orden de lectura, lo que suprime el trabajo que hace este artículo. El segundo es el coste por página, sistemáticamente mejor en cuanto se habla de cuarenta cuadernillos. El tercero es el almacenaje: tres volúmenes frente a veinticinco cuadernillos en funda, la diferencia de espacio y de manipulación es considerable. El cuarto es la relectura, porque un evento de esta densidad se relee, y un recopilatorio se relee sin abrir veinticinco fundas.
Los cuadernillos ganan en tres puntos. El primero es el objeto: las portadas originales, la publicidad, el ritmo de publicación, lo que el recopilatorio borra en parte. El segundo es la progresividad, y es el argumento más concreto: puedes comprar los once números indispensables, leerlos y decidir después si continúas. Un recopilatorio impone su perímetro de golpe. El tercero es el valor residual, porque son los cuadernillos, no los recopilatorios, los que se revenden y pueden calificarse.
De esta comparación sale una recomendación que considero sólida en la mayoría de los casos: lee en recopilatorio, colecciona en cuadernillo, y compra en cuadernillo solo lo que ya has leído. Dicho de otro modo, el recopilatorio responde a la pregunta «¿me gusta?», y el cuadernillo responde a la pregunta «¿quiero conservarlo?». Invertir el orden, es decir, comprar cuarenta y cuatro cuadernillos antes de haber leído uno, es la manera más eficaz de formar una colección incompleta de un relato que no te gustaba tanto.
Un caso particular merece nombrarse: si solo te interesa un número del conjunto como pieza, cómpralo en cuadernillo con independencia de todo lo demás, y lee el conjunto en recopilatorio. Un número comprado por lo que representa no necesita a sus vecinos.
Seguir un conjunto que no tiene numeración continua
La trampa práctica de este evento no es ni su precio ni su disponibilidad: es su estructura. Ocho títulos, un cuadernillo sin número, miniseries que llevan todas el mismo prefijo, y dos eventos que se parecen lo bastante como para que se confundan Annihilation: Nova #3 y Annihilation: Conquest: Quasar #3 en el momento de comprobar qué falta.
Tres reflejos evitan lo esencial de los errores. El primero es registrar cada título como una serie distinta, con su prefijo completo, y no como números de Annihilation: la confusión empieza en el momento en que se escribe «Annihilation #2» para hablar de una miniserie. El segundo es marcar el prólogo aparte, puesto que no tiene número y ningún seguimiento lo reclamará espontáneamente. El tercero es anotar, para cada título, el número de ejemplares esperado, es decir, cuatro para las siete miniseries y seis para las dos series principales, para que una falta se vea de inmediato.
Es exactamente el tipo de situación para la que un seguimiento número a número vale más que una lista escrita a mano, y para la que la detección automática de números que faltan ahorra más tiempo: en una serie de cien números, un hueco se detecta a simple vista; en ocho series de cuatro a seis números, no. Si además te planteas calificar alguno de los números de la lista, las bases de la calificación merecen una lectura previa, porque un cómic de 2006 en grado alto y el mismo en grado medio no responden en absoluto a la misma lógica de compra.
Por qué este conjunto ha contado
Una última observación, porque ilumina el orden de lectura propuesto más arriba. Lo que distingue a Annihilation de los eventos de su época no es su envergadura: es que se fabricó al margen. La vertiente cósmica de la editorial era entonces un terreno secundario, lejos de las franquicias que sostenían las ventas, y esa marginalidad dejó a los autores una libertad de tono inusual. Personajes mueren, un heraldo de Galactus se convierte en arma de guerra, un antagonista traiciona a su aliado y lo paga, y nada de eso se anula en seis meses.
La consecuencia editorial está documentada: la editorial encadenó con una serie Nova regular, un segundo evento del mismo formato y después los Guardians of the Galaxy de 2008, y este bloque produjo en tres años el reparto cósmico que el cine fue a buscar. Por eso el orden de lectura cuenta tanto aquí: no es un relato cerrado que se lee por curiosidad, es el primer piso de una construcción de cinco años en la que cada nivel supone el anterior.